11 / 09 / 2026
La académica de la Escuela de Sociología UDP conversó con Chilevisión Noticias sobre el aumento de los hogares unipersonales en Chile y abordó los cambios en las relaciones de pareja, las desigualdades de género en la convivencia y su vínculo con la baja natalidad.
Angela Boitano, académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales, participó en un reportaje de Chilevisión Noticias sobre el aumento de los hogares unipersonales en el país, donde uno de cada cinco chilenos ha optado por vivir solo. La socióloga planteó que el fenómeno da cuenta de transformaciones en las formas de relacionarse y de entender la vida en pareja. “Antes, podría uno leerlo como: qué pena que hoy día la gente tienda a vivir sola, o qué entretenido que hoy día las personas elijan vivir solas, porque tiene mucho costo vivir con otros”, señaló.
La académica también abordó las diferencias que persisten entre hombres y mujeres al momento de convivir. “Hay estudios sobre cómo mejora la calidad de vida para los hombres cuando viven con otro, con otra: mucho. Y cómo se deteriora la calidad de vida de las mujeres cuando viven con otro”, explicó. A su juicio, esto responde a pautas de socialización que todavía se traducen en una distribución desigual del trabajo doméstico, aunque planteó que las generaciones más jóvenes podrían avanzar hacia relaciones más equitativas.
Boitano vinculó además estas transformaciones con la baja natalidad y las condiciones en que actualmente se desarrolla la crianza. “Si no hay hombres que acompañen a la crianza de manera igualitaria, como debería ser, tu salud mental se deteriora mucho”, sostuvo. En ese sentido, enfatizó que generar condiciones para que tener hijos sea una experiencia gratificante y no exclusivamente estresante “es una responsabilidad social, no de la mujer solamente”.
Finalmente, la socióloga situó el fenómeno en un contexto más amplio: “Hay un mundo que se ha organizado de modo tal que para las personas es muy difícil vivir en familia”. Asimismo, advirtió que las lógicas económicas han permeado incluso la forma de comprender los vínculos afectivos: “Hablamos de negociar, hablamos de invertir en la pareja y luego hablamos de que te estafaron”, ejemplificó.
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