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Nuevas miradas sobre las brechas económicas: Seminario UDP reunió especialistas para analizar el Informe sobre Desigualdad de Ingresos en Chile 2026

21 / 09 / 2026

La actividad, organizada por el Observatorio de Desigualdades y la Escuela de Sociología UDP, reunió a especialistas para analizar los principales resultados del Informe sobre Desigualdad de Ingresos en Chile 2026, que evidencia una mayor concentración de los ingresos al incorporar nuevas metodologías de medición.

El Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales realizó el tercer Seminario OBDE 2026, instancia dedicada a la presentación y discusión del Informe sobre Desigualdad de Ingresos en Chile, elaborado por el Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo Social y Familia y publicado en marzo de este año. La actividad se desarrolló el 9 de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades UDP y contó con la participación de especialistas que abordaron los principales hallazgos del estudio y sus implicancias para las políticas públicas.

El encuentro comenzó con las palabras de Rodrigo Cordero, director de la Escuela de Sociología UDP, y continuó con la presentación del informe, a cargo de Matías Cociña, exjefe de la División de Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. La actividad fue moderada por Gabriel Otero, académico de la Escuela de Sociología UDP y director del Observatorio de Desigualdades, quien condujo la conversación en torno a los desafíos que plantea el estudio para comprender la distribución de los ingresos en Chile.

Durante su exposición, Cociña explicó que, si bien la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) constituye la principal fuente oficial para medir la pobreza y la desigualdad de ingresos, presenta dificultades para captar los ingresos de los hogares de mayores recursos. Estas limitaciones se relacionan con la baja representación de dichos hogares en las encuestas y el subreporte de determinadas fuentes de ingresos, especialmente las provenientes del capital.

A partir de estas limitaciones, el informe propone una medición complementaria que incorpora información tributaria y de cuentas nacionales para corregir la distribución de los ingresos. Los resultados muestran que la concentración de ingresos es considerablemente mayor a la estimada por las mediciones tradicionales.

“Si la CASEN nos decía que el 10% de mayores ingresos concentra el 36% del ingreso nacional, más de un tercio, después de aplicar las correcciones esa cifra aumenta al 54%. O sea, el 10% de mayores ingresos recibe casi 6 de cada 10 pesos que produce la economía”, explicó Cociña. En el caso del 1% de mayores ingresos, la proporción aumenta del 8% a cerca del 18%, lo que evidencia la importancia de incorporar los ingresos más altos para comprender la magnitud de la desigualdad económica en el país.

Nuevas mediciones y desafíos para las políticas públicas

Tras la presentación del informe, se desarrolló un conversatorio moderado por Gabriel Otero, que contó con los comentarios de Gabriela Zapata, investigadora del Centro de Economía y Sociedad de la Universidad Central de Chile, y Rafael Carranza, profesor asistente de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La conversación abordó los alcances de las nuevas estimaciones y los desafíos que plantean para el estudio de la desigualdad en Chile.

Durante su intervención, Gabriela Zapata se refirió a las diferencias que las mediciones tradicionales pueden dejar fuera al analizar la distribución de los ingresos. En particular, destacó los resultados del informe sobre las brechas entre hombres y mujeres: “La desigualdad de género es mucho más impresionante de lo que refleja la estadística”.

Por su parte, Rafael Carranza abordó las dificultades que surgen al utilizar estas estimaciones para estudiar las diferencias de ingresos entre distintos grupos de la población. “Yo creo que es un desafío, de nuevo, pensando desde el Estado, proveyendo estas estadísticas, en qué medida podemos empujar en esa dirección de mejores vínculos entre encuestas y datos administrativos”, señaló Carranza.

La actividad permitió profundizar en los alcances del informe y en las preguntas que abren sus resultados, tanto para el estudio de las brechas de ingresos como para el desarrollo de futuras mediciones que contribuyan a comprender la desigualdad económica en Chile.